martes, 19 de febrero de 2008

ENLACES desde Chiapas

Me contaron que a los peces no les importa ser pescados, pues tienen la sangre fría y no sienten dolor. Pero no fue un pez el que me contó esto.
- Heywood Brown

Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com

De talamontes, leyes y del Chunco




Muchas veces la vida nos pone en caminos importantes. Uno de estos caminos lo transita ahora Ariel Gómez Léon, diputado del Partido Verde Ecologista y Presidente de la Comisión de Bosques y Selvas. ¿Porqué?, muy sencillo, porque está a apunto de comenzar una serie de reuniones para determinar la nueva Ley de Desarrollo Forestal Sustentable.
Eso es importante pero debe tomarse en cuenta que cuando se hicieron las obtras leyes que ahora anteceden a la que gestionará Ariel para la conservación de los bosques han sido minimizadas, descuidadas y violadas constantemente.
Platicando con el Diputado Gómez León, mejor conocido como “El Chunco” exitoso hombre de la radio en Chiapas, me decía que está contento con esta tarea porque se puede poner de una vez por todas las bases para evitar el deterioro de los bosques y selvas de Chiapas.
Tiene razón, porque a pesar de que nuestro estado posee 30 por ciento de las aguas superficiales de todo el país, 20 municipios de la costa, soconusco, fraylesca centro y selva tienen un severo problema de agua por la deforestación, que los gobiernos anteriores no quisieron parar, o se hicieron guajes para no hacerlo, o les iba muy bien con la depredación de los bosques.
La deforestación causada por el hombre también ha afectado las zonas protegidas del estado, como sucede en El Ocote, que entre 1995 y 2000 perdió 12 por ciento de su floresta. En El Triunfo, el deterioro del ecosistema ha sido de 8.6 por ciento sólo entre 1970 y 1993.
La Sierra Madre de Chiapas que es un macizo montañoso de 280 kilómetros de largo, desde los límites con Oaxaca hasta el volcán de Tacaná en la frontera con Guatemala, con elevaciones de hasta 2,500 metros, en donde los escurrimientos forman cientos de arroyos y ríos que descienden hacia la costa y la depresión central del estado, tambien ha sufrido el deterioro.
La degradación de las zonas boscosas, donde se asientan más de 20 mil comunidades, se acentuó en las últimas tres décadas, lo que convierte a Chiapas en el estado más erosionado del sureste mexicano.
Muchos gobernantes que pasaron por nuestra vida institucional con descaro apoyaron da los grandes depredadores de los bosques, a los talamontes con sendos permisos; otros se hicieron “ojo de pancha” y no evitaron que las comunidades deforestaran para sembrar aludiendo viejas costumbres. Prefireron que se perdieran los bosques, que se degradara el ambiente a proponerles una solución, se negaron a apoyar con programas productivos a los chiapanecos. Fue un desastre.
Hay verdaderos problemas de sequía, la escasez de agua se agudiza y esto se viene dando hace varios años sin que nadie haga nada. Seguramente los que vieron por la TV el desborde de los ríos por Stan, los que vieron como la corriente del río arrastraba casas, enseres, cadáveres, animales, pensaron que a Chiapas lo que le sobraba era agua. Los que vieron el caudaloso Grijalva, como se engullía a la comunidad de Juan de Grijalva de un solo bocado, pensaron igual.
Pero estos dos fenómenos son producto de la destrucción de capas forestales que ya no pudieron contener los afluentes que se fueron sobre estos grandes ríos. Toda esta reflexión después de la plática con “el chunco” al que deseo que logre concretar esta nueva ley, me llevo al recuerdo de un famoso spot de radio y televisión de hace muchos años que fue lanzada para evitar el desperdicio del agua: “Dios da el agua, pero no la entuba”.
Se calcula que por lo menos en Chiapas se han degradado el 83 por ciento de sus bosques. Ahora que esta en juego el proceso conservacionista por la globalización, los grandes inversionistas lo único que piden para invertir, es que los dejen hacer todo lo que necesiten hacer, como por ejemplo terminar con los manglares, de Can Cun o de otros lados. En Chiapas los manglares hermosos, no deben de quedar en manos de mercenarios de la inversión. Para los inversionistas no importa dónde, lo importante es invertir.
Ya se vienen los incendios forestales, y le aseguro que nuestros bosques, nuestras tierras están aterrados por lo que les pueda suceder. La famosa costumbre de roza, quema y siembra, la famosa milpa que camina, ha causado demasiados estragos. Hay que pararlos, pero con programas sustentables, en donde los campesinos que tienen que quemar para sembrar, cambien de costumbre, pero para eso necesitan apoyo.
Esto de las leyes y de las buenas intenciones amigo lector, y se lo digo también al buen amigo “chunco”, lo hemos venido escuchando de los gobernantes desde hace un titupuchal de tiempo. Y desde entonces nada ha pasado.
Ojala el Diputado Gómez León el “Chunco” tenga el apoyo para comenzar a poner los diques a la voracidad y a la ambición sobre nuestros bosques.