miércoles, 17 de septiembre de 2008

SEPTIEMBRE NEGRO..

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Septiembre negro



Daniel Flores Meneses

El chocolate de la boda se hecho a perder, los tamales se agriaron, las chinampinas se convirtieron en mosquitos, todo cambio para los mexicanos, el terror y la incertidumbre se apoderaron de un pueblo que veía pasar los días con esperanzas aún.
El 15 de septiembre, al grito de ¡¡Viva México¡¡ todo cambió; la conciencia colectiva es otra. El terrorismo apareció y con él, las ¡¡Vivas¡¡ de todos los estados, de todos los pueblos de México, callaron y se pusieron de luto. 2008 fue marcado para siempre. “Los héroes que nos dieron patria y libertad”, se retorcieron en sus tumbas, sus estatuas que se levantan en miles de partes de la geografía mexicana, se torcieron por el acto más infame de terrorismo en Morelia.
Todo lo que sucedió la noche del quince quedo nublado por la infamia. El gozo se fue al pozo, para algunos políticos. Ahora a ponerse las pilas o el terrorismo continuará avanzando.
¡¡basta¡¡ es una palabra que los mexicanos se les comienza a meter entre la piel y a la que no quieren. Este ¡¡basta¡¡ se les deberá meter en la cabeza a miles de políticos deshonestos y corruptos que sólo buscan el escaño para lucrar a costa de todo. Aún ahorita, todos piensan en curules, lo demás les vale madre.
Los políticos que buscan reflectores para afianzar sus endebles personalidades, deberán recapacitar y darse cuenta que el México de los hombres que nos dieron patria y libertad, ha cambiado y ahora, ellos, los políticos, son aborrecidos ya, los gobernantes, que solo buscan las pantallas de televisión no impactan más en la conciencia colectiva.
La corrupción y la deshonestidad de los políticos abrió el camino de los narcotraficantes. Los políticos deberían ser juzgados por su herencia maldita.
Si hay políticos probos, los debe haber, deberían empezar a cambiar nuestras leyes, a formalizar un nuevo esquema de país que esté libre de las triquiñuelas de los políticos priistas y perredistas, que al fin de cuenta son gatitos de la misma gata. Son tan terribles, que han comenzado a contaminar con sus mañas del poder por el poder mismo, a los panistas que alguna vez se sintieron barones puros, dueños de la honestidad. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Palabras sabias.
Los políticos probos si los hay, los debe haber, deberán ir sacando los colores de sus conciencias y comenzar una gran lucha por la justicia, ahora tan subajada, tan despreciada, tan llena de planes como siempre. Porque a los aparatos de Justicia, como a los “niñitos Dios”, se les cambia de ropa cada sentada de cada gobierno, sin que nada pase, más que la admiración de los que llegaron a la fiestecita.
A Felipe Calderón se le ha presentado la oportunidad de pasar a la historia, si se quita a su partido de encima y se pone a meditar sobre su papel como dirigente de los mexicanos y comienza la gran renovación el gran cambio, que México requiere. Es el comienzo del nuevo milenio, las generaciones que lleguen al poder, los tiene a un lado de él, y son precisamente sus hijos.
Debería, en serio, no como parte de un discurso político, pensar en el país que le dejará a esos niños que junto a él y a su esposa vieron con ojos de alegría y esperanza los juegos pirotécnicos en el balcón central de Palacio Nacional, que vieron como el reloj electrónico que marca los segundos que faltan para el bicentenario de la Independencia, se ponía en marcha, que su padre ponían en marcha.
La paz es todo, sin paz no hay nada más que temor y desesperanza, que acarrean desconfianza y odio.
La corrupción en la justicia, ha pavimentado el camino de las camionetas y de los cuernos de chivos, hay que cambiarla.