jueves, 6 de marzo de 2008

ENLACES desde Chiapas

Por mucho que los hombres traten de suprimir su sexualidad, siempre serán incapaces de hacerlo."
(Jack Nicholson)

Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com



Poco a poco, como gotas amargas, va apareciendo una verdad, una verdad que duele pero que a veces uno no comprende, o mejor dicho que no queremos comprender. El medio día de este jueves, comenzó a fluir en los medios que Lucía Andrea Morett, la estudiante universitaria herida en el ataque del ejército Colombiano a las FARC en territorio ecuatoriano, no era la única mexicana en ese campamento en donde pereció el segundo dirigente de las FARC Raúl Reyes.

No, al parecer fueron más, más de quince mexicanos que estaban en ese campamento, entre universitarios y maestros de la UNAM. Esto es lamentabilísimo, si se llega a comprobar la cifra, porque de nuevo hay que replantearse las mismas preguntas de siempre sobre que es lo que atrae a los estudiantes mexicanos a participar en una guerrilla como las FARC. Claro, usted y yo decimos que son sus ideales, es cierto, pero porqué hacerlo allá, en una selva colombiana desconocida.

Pero ese es otra cosa, lo que importa ahora es conocer lo que sucedió en este ataque. Poco a poco va apareciendo la realidad en este asunto. Ahora, seguramente tomará otro camino, el camino de las especulaciones, se dirán muchas cosas, como la que circula de que los jóvenes universitarios y algunos catedráticos, estaban elaborando un estudio sobre esta guerrilla, la única que sobrevive en el cono sur.

Al parecer esta teoría, ahora, no parece muy sustentable. Otra especulación es la que hace unos días Francisco Santos, Vicepresidente de Colombia, diera a conocer de que habían encontrado pruebas de que Raúl Reyes, el abatido jefe de la FARC, entrenaba jóvenes mexicanos para que luego regresaran a México , sin conocerse el objetivo.

Además también entrenaba a jóvenes chilenos que también pudieron morir en este ataque; ahora, también no se puede creer a piejuntillas, esta versión del gobierno colombiano, para justificar la violación del territorio ecuatoriano. No se debe concederle al gobierno colombiano todo para que se lave las manos.

Este jueves comenzó a conocerse que el gobierno ecuatoriano, está solicitando al gobierno de México huellas digitales para confrontarlas con los jóvenes abatidos en esa incursión colombiana. La verdad no está dicha, comienza a tratar de salir, pero hay que tener cuidado para que la presencia de los jóvenes universitarios y sus mentores, no sea un pretexto del gobierno colombiano para justificar este ataque.

Por otra parte, si resultara cierto, entonces las cosas en México tendrían una gran pregunta y es del ¿porqué nuestros jóvenes prefieren engrosar las filas de guerrillas como las FARC, qué los impulsa¿. Lo único que se puede decir es que las cosas no están bien. El 2000 los mexicanos votaron por el cambio, que a la postre nunca se dio, y no se ha dado, los gobiernos panistas retomaron a los gobiernos priistas y la comodidad de regentear algo ya hecho por los tricolores.

La historia siempre nos cuenta algo y si recordamos Vicente Fox cerró las oficinas de las FARC en México, cuando comenzó su pleito con Hugo Chávez el presidente Venezolano. En el lapso que duraron las oficinas de las FARC aquí en México, fueron muchos estudiantes que se enrolaron como fans de ese movimiento guerrillero, eso tampoco se puede negar, inclusive en ese tiempo Raúl Reyes estuvo en México en donde dialogó con jóvenes universitarios y de ahí surgió esa relación.

La lógica ahora nos dice que el gobierno federal no puede darle a estas versiones credibilidad. Genaro García Luna, titular de Seguridad Pública Federal, descartó la presencia de células de las FARC en nuestro país. Y claro, menos de que estén reclutando a jóvenes en México

Lo cierto, es que el problema va a comenzar a involucrar a México; porque si murieron más de dos mexicanos en ese ataque, las cosas no serán sencillas. Más vale entonces que el Presidente Calderón esté preparado con una estrategia, para hacerle frente. No puede darse el lujo de agregar otro problema más, ahora internacional, cuando aquí en México tiene varios, entre ellos el "caso Mouriño", que no le encuentra "ni pies, ni cabeza".

Esta parece ser la oportunidad de que el gobierno mexicano retome el hilo conductor de su hegemonía diplomática en América Latina. La política exterior, que fue echada a perder, que fue echada por la borda por el grandote, y desfachatado gobierno de Vicente Fox que compartió con su Martita, primer gobierno panista, tiene que ser recuperada.

¿El caso de la muerte de los jóvenes mexicanos en la Selva Ecuatoriana por el Ejército Colombiano, será el principio de esta recuperación¿

Nadie lo sabe, pero bien debería ser el principio para comenzar a resarcir las incongruencias de un gobierno que no tuvo ni pies ni cabeza. A lo mejor lector amable, dirá usted, que primero resuelva el problema de Mouriño si titular de gobernación y su gran amigo, y luego haga lo propio con el caso colombiano.

Lo cierto es que las cosas para Calderón no pintan muy bien. Pero el caso de los jóvenes guerrillero mexicanos, lo sean o no, bien le pudiera servir para desviar la atención de la opinión pública del caso Mouriño que es ya un dolor de cabeza.

¿Estará esperando eso el presidente Calderón¿